Por Juan Gallardo · Actualizado el
¿Qué es el certificado energético?
El certificado de eficiencia energética (CEE) es un documento oficial que califica la eficiencia energética de una vivienda en una escala de la A (la más eficiente) a la G (la menos eficiente). Es como la etiqueta energética que ves en los electrodomésticos, pero aplicada a tu casa.
Este certificado evalúa factores como el aislamiento térmico, el tipo de ventanas, el sistema de calefacción y refrigeración, la orientación de la vivienda y los materiales de construcción. El resultado es una calificación que indica cuánta energía consume la propiedad y cuántas emisiones de CO2 genera.
¿Es obligatorio?
Sí, es obligatorio desde 2013 para cualquier operación de venta o alquiler en España. Sin certificado energético no puedes vender tu casa. Es así de simple.
El certificado debe estar disponible desde el momento en que publicas el anuncio de venta. De hecho, los portales inmobiliarios están obligados a mostrar la calificación energética en cada anuncio. Las sanciones por incumplir la normativa de certificación energética van desde los 300 euros en las infracciones leves hasta los 6.000 euros en las muy graves.
No lo confundas con la cédula de habitabilidad
Es la confusión número uno del propietario mallorquín, y conviene resolverla antes de seguir. El certificado energético y la cédula son dos documentos distintos, los emiten organismos distintos y sirven para cosas distintas.
El certificado energético dice cuánta energía consume tu vivienda. La cédula acredita que tu vivienda cumple las condiciones mínimas de habitabilidad, y en Baleares lo que se tramita para una vivienda ya construida es la licencia de segunda ocupación, que es otra cosa distinta, la emite el Consell de Mallorca y caduca a los diez años. Ambos documentos te los van a pedir, así que mejor tenerlos los dos desde el principio.
¿Quién lo hace?
El certificado energético debe ser elaborado por un técnico competente: un arquitecto, arquitecto técnico o ingeniero. El profesional visita la propiedad, toma medidas, evalúa los sistemas energéticos y emite el certificado oficial.
Después hay un segundo paso que mucha gente se salta: el registro. En Baleares el certificado se inscribe en el registro autonómico de certificados de eficiencia energética, que gestiona el Govern de les Illes Balears a través de su dirección general competente en energía. El trámite es telemático y lleva su propia tasa. Un certificado emitido pero no registrado no te sirve para vender.
¿Cuánto cuesta en Mallorca?
El precio del certificado energético en Mallorca varía según el tamaño de la propiedad y el técnico que lo emita. Para un piso de entre 50 y 100 m2, el coste de los honorarios técnicos suele moverse en una horquilla de tres cifras bajas, y sube en chalets o propiedades grandes con más superficie que medir. A eso hay que sumarle la tasa de registro autonómico, que es pequeña comparada con los honorarios.
Pide siempre presupuesto cerrado y confirma que incluye el registro. Es un coste relativamente bajo comparado con el valor de la operación, pero forma parte de cuánto te va a costar vender en total, así que mételo en la cuenta desde el principio.
Cuando trabajas conmigo, este gasto corre de mi cuenta. Envío a un arquitecto de confianza, gestionamos todo el proceso y tú no pagas ni un euro.
¿Cuánto tarda?
La visita del técnico suele durar entre 30 minutos y una hora dependiendo del tamaño de la propiedad. El certificado se emite normalmente en un plazo de 24 a 72 horas tras la visita. El registro oficial puede tardar unos días más, pero una vez registrado tiene una validez de 10 años.
¿Influye la calificación en el precio de venta?
Cada vez más. Los compradores, especialmente los del norte de Europa, son muy sensibles a la eficiencia energética. Una propiedad con calificación A o B puede justificar un precio superior porque implica facturas de energía más bajas y mayor confort térmico.
En Mallorca, donde los veranos son calurosos y el aire acondicionado es casi imprescindible, una buena calificación energética es sinónimo de ahorro a largo plazo. Muchos compradores lo tienen en cuenta.
Dicho esto, buena parte del parque de viviendas de la isla es antiguo y obtiene calificaciones bajas. No es motivo de alarma: simplemente refleja cómo se construía aquí hace décadas, y el comprador lo sabe.
¿Puedo mejorar la calificación antes de vender?
Puedes, aunque no siempre merece la pena económicamente. Las mejoras que más impacto tienen son:
- Cambiar ventanas antiguas por ventanas con rotura de puente térmico y doble acristalamiento.
- Mejorar el aislamiento de fachada y cubierta.
- Instalar un sistema de climatización eficiente (aerotermia, por ejemplo).
- Añadir paneles solares para autoconsumo.
Cada mejora suma puntos en la calificación, pero la inversión puede ser considerable y no siempre se recupera en el precio de venta. Mi recomendación: obtén primero el certificado, mira la calificación y valora entonces si compensa invertir. En muchos casos, el comprador prefiere hacer las reformas a su gusto.
Conclusión
El certificado energético es un trámite obligatorio, pero no tiene por qué ser una molestia. Con un profesional de confianza se resuelve en cuestión de días y te permite publicar tu propiedad sin problemas legales.
Eso sí, no es el único papel que vas a necesitar. Antes de publicar el anuncio conviene revisar el resto de documentos que vas a necesitar, porque son bastantes más de los que la mayoría de propietarios imagina. Y si trabajas conmigo, me encargo yo de reunirlos todos.
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